El próximo 25 de abril por fin verá la luz uno de los juegos más esperados por los amantes del terror. Outlast 2 llega después de alguna que otra polémica, y después de una potente demo, para dejar bien alto el listón de su anterior juego Outlast, y su maravilloso DLC Whistleblower. ¿Estáis preparados?

Las noches del 8 y 9 de agosto de 1969 llevaron a la Familia Manson a la fama. Los seguidores de Charles Manson cometieron a lo largo de ambas noches una serie de asesinatos que engrosaron y dieron renombre a una extensa lista de asesinatos pertrechados por sectas o grupúsculos religiosos. Entre los asesinados estaba Sharon Tate, mujer de Roman Polanski, embarazada de 8 meses o el empresario Labianca, al día siguiente, con cuya sangre se pintó Healter (sic) Skelter en la cocina. Charles Manson, como muchos otros líderes de grupos similares, no participó directamente en los asesinatos pero incitó a sus seguidores a realizarlos. Las imágenes de ambas noches parecen sacadas del mismísimo Outlast pero, como suele decirse, en ocasiones la realidad supera a la ficción.

Outlast 2 quiere superar esa realidad. Red Barrels ha creado uno de los juegos más perversos y terribles, en el mejor sentido de la palabra, de los últimos años. El aviso, al iniciar el juego, sobre el contenido violento, sexual y sangriento del juego termina con tres deliciosas palabras para el amante del género: que lo disfrutes. La compañía sabe perfectamente que ha llevado el espíritu del primer juego a un nivel que tan sólo llegó a rozar con Whistleblower. Aviso para navegantes: Outlast 2 no es un juego para jugadores de estómago delicado o sueño ligero.

La premisa inicial es básica. Demasiado básica. Red Barrels asienta el inicio de su juego y el escaso hilo conductor inicial en una de las premisas más manidas y rancias: una mujer en la nevera. Bueno, no exactamente en la nevera pero sí en peligro. Encarnamos a Blake, un cámara de televisión que se encuentra realizando una pieza informativa con su mujer Lynn. Cerca de la reserva natural de Havasupai en Arizona ha aparecido una mujer en avanzado estado de gestación muerta en extrañas circunstancias y llena de marcas de violencia. La pareja de reporteros sufrirá un accidente de helicóptero al sobrevolar la zona donde muchos vecinos localizan un misterioso pueblo del que no hay rastro en ningún mapa y del que podría haber salido la joven. Despertamos solos después del accidente y todo a nuestro alrededor parece haberse convertido en nuestro personal infierno en la Tierra. La visión del piloto del helicóptero despellejado, clavado a un poste y en llamas parece avisarnos: ¡Perded toda esperanza los que entráis!. Sin embargo, como hemos dicho anteriormente, nuestro motor narrativo, la búsqueda de nuestra mujer, nos lleva a seguir adelante. Siempre adelante.

Esta utilización de un tropo tan antiguo y manido parece encajar a dos niveles dentro del complejo puzzle que resulta ser Outlast 2. Por un lado el propio juego reflexiona en determinado momento diciendo “dañan a las mujeres para hacer daño a los hombres” en referencia a algunas de las muchas barbaridades de las que seremos testigos. Red Barrels pone en boca del personaje su propio e inconsciente motor narrativo durante buena parte de su peculiar descenso a los infiernos. Por otro lado, la utilización de un mecanismo narrativo como este nos enlaza en cierto modo con otro de los pilares más potentes de Outlast 2: el combate entre satanismo y cristianismo y la venida del Anticristo a la Tierra.

El desconocido pueblo, que funciona como una comuna Amish apartada de la sociedad a la que llaman “mundo maldito”, se llama Puerta del Templo y todo en él gira alrededor de Papá Knoth y sus enseñanzas. Durante la demo pudimos hacernos una idea del peso que tendrá la religión, o al menos una visión algo trastocada de la misma, en Outlast 2. Las casas están siempre adornadas por un cuadro de Knoth y su peculiar mirada tuerta o con extraños dibujos que rezan Satanas Inimacal Dei o Satanás enemigo de Dios.

Sin embargo, esta visión del cristianismo es una visión pervertida y que parece sacada de la mente de Clive Barker, ya que en su eterna lucha contra Satanás y sus acólitos no dudan en utilizar los mismos métodos que les achacan. En El libro de Satán los autores Carlos Aguilar y Frank G. Rubio reflexionan sobre la evolución del satanismo a lo largo de la historia y desglosan sus diferentes variantes y reflejos en la ficción y la vida real. No dudan en decir, como comentábamos arriba, que, en esencia, el satanismo es antitético de lo que modernamente se entiende por feminismo (de aquí ese peculiar uso del tropo mencionado). Y recalcan también el peso que tienen en según qué versiones del satanismo la violencia y el sexo, ambos como caminos hacia la iluminación.

Outlast 2 puede ser perfectamente uno de los juegos más violentos y perversos que hayan visto la luz. A medida que avanzamos y creemos haber visto la escena más dura hasta el momento el juego vuelve a subir un escalón más la violencia y lo que podemos entender por “gore”. A Red Barrels no se le caen los anillos al hablar y mostrar infanticidios, una práctica íntimamente relacionada con el satanismo, vejaciones de todo tipo, matanzas y escenas de violencia explícita que dejan muy atrás lo mostrado en el primer Outlast o todo tipo de comentarios escritos y observados alrededor del sexo y la violencia. Todo aquí parece tratar de llevar al jugador a su propio límite a través del ojo y la visión.

Visión que, como sabrá todo el que haya jugado a la primera entrega, es fundamental en cuanto a mecánicas en Outlast. De nuevo nos encontramos armados únicamente con nuestra cámara de vídeo que nos permitirá ver en la oscuridad a través de su visión nocturna y, una nueva mecánica más que interesante, escuchar en la distancia a través del micrófono integrado. De nuevo sentiremos la peculiar seguridad de mirar todo a través del ojo de una cámara al igual que la sentimos al disfrutar, el que disfrute, de películas de terror o gore. El cine de terror tiene un potente componente de voyeurismo al permitirnos observar lo que en cualquier otra circunstancia sería insoportable por el simple hecho de saberse ficción. Outlast 2 ha aprendido de su propia experiencia y lleva un paso más allá la necesidad de observar el horror. Ya no sólo a nivel jugable encontraremos momentos en los que somos forzados a ver alguna que otra escena desagradable, algunas muy desagradables, sino que a la hora de narrar Red Barrels ha sacado provecho a la cámara.

En Outlast podíamos grabar determinados momentos para conseguir algo de información. El periodista que encarnamos se detenía entonces, en algo completamente absurdo, a escribir las cosas en su libreta. En esta ocasión Red Barrels ha centrado todo alrededor de la cámara. Cada vez que observamos algún momento importante lo grabaremos, si así lo decidimos (somos libres de no hacerlo), y posteriormente podremos volver a ver el fragmento que hemos grabado acompañado de una reflexión del propio Blake. Por un lado esto sustituye las manidas y absurdas anotaciones en papel durante un momento de peligro y por otro lado es una manera de forzarnos a ver, de nuevo, aquello con lo que nos hemos encontrado. Refuerza así Red Barrels el disfrute de su público objetivo ante la violencia o las escenas escabrosas. No contentos con mostrárnoslo una vez, nos obligan a verlo al menos en otra ocasión más.

Este uso de la cámara más inteligente se traduce también en un pequeño detalle que dice mucho de la reflexión del propio juego. Al igual que no nos detenemos a escribir a mano tampoco cargamos con las decenas de hojas de papel que encontramos y que nos ayudan a comprender algo mejor la historia sino que, simplemente, hacemos una fotografía con la cámara para leerlos posteriormente en la pantalla de nuestra cámara, única interfaz de todo el juego. El añadido del micrófono, que también nos gasta pilas, y la reflexión alrededor de la cámara como herramienta demuestran una potente reflexión por parte del estudio alrededor del medio cinematográfico que usan como mecánica y del propio videojuego como medio.


Continuamos hablando de la trama y mecánicas de Outlast 2 en la siguiente página. Sigue leyendo bajo tu propia cuenta y riesgo.